Thursday, February 24, 2005

Tan low, más bajo imposible...

Hace un par de días estuve escuchando el primer disco de mi buen amigo Pablo Merino. En su alter ego con antifaz plateado y brazaletes se hace llamar Tan Low y... ciertamente no podía ser más ajustado al contenido sonoro de esa caja de cd marcada con unas pocas letras, el nombre y el título del disco: el deuteragonista ( personaje de teatro a medio camino entre el protagonista y el antagonista, o algo así, o así lo entendí...). En verdad me gustó, me dejé llevar por esas melodías tan deudoras de los red house painters y me serví un vaso de cerveza intentando ajustar la voz que salía de los altavoces con la jeta de alucinado de Pablo. Un hombre solo y su guitarra, melodías del chico de la puerta de al lado al que de vez en cuando le visita una chica con un piano a cuestas y se le cuela en el cuarto, obligándolo a aceptarla y a aceptar sus arreglos que empiezan mamando del jazz y acaban en el banquillo con un par de violines y violas y trastos de esos tan delicados, a los que no les puedes arrear una zurra con un buen par de baquetas.

Lo recomiendo a quién pase por aquí, fue editado en el 2002 por Foehn records y no tengo ni puta idea si todavía queda alguna copia por ahí para comprar.

Escuchándolo me dieron ganar de mamarme un rato, pero como hasta escuchando el pitido del semáforo en verde me dan ganas de mamarme no me mamé porque ya iba mamado.

Más cosas... ????

Wednesday, February 23, 2005

Me pierdo la fiesta

Mis compañeros de trailer van a tocar este fin de semana por partida doble. Yo no voy a poder estar allí de cuerpo presente pero si mi entidad astral que he decidido se llamará Pere Obach Moya-Vicens. Supongo que tocarán mucho y bien, porque así lo intentan y así debe ser... será como cuando te pierdes una fiesta y te quedas en casa a mirar noche de fiesta y sus gags de la cama o cuando quedas con una chica y tú no vas y tu móvil echa humo y te sientes un gilipollas.

Mientras, seguiré ensayando un poco con los flamantes Suite, con Robert de Carrots y Álvarito Pinball del cuál tengo una imagen que no deja de acosarme: le veo dándole besitos en el brazo a un mastodonte portero de gimnasio (brazo digno de verse) mientras yo intento regalarle un comic de Conan el bárbaro ( al pedazo de carne, que no a Álvaro que todavía dice que está con los cuadernos Rubio de caligrafía)... aún me paso por el afterhours ese buscando los restos de mi, ya reconstruida, napia y de paso algún que otro diente del Pinball. Gran noche aquella en la que conocimos a la hija del garbanzo gigante, la garbanza gigante y llorona. También Michael, el dealer más elegante del Raval, la pasó con nosotros.

Este sábado tocan los porteños ovni en el sidecar, presentando su flamante nuevo disco 1984, a medio camino entre tequila y los sexpistols, pasando por joy division y Maradona. Un pastel alucinante que si puedo no me voy a perder...

Tuesday, February 22, 2005

Injerto de gato

Siempre me han gustado los gatos, no para tenerlos en casa sino para verlos en casas de otros, por eso del pelo y las eyaculaciones malolientes de los que no están castrados. Sus misteriosas facciones, su mirada vacía de chorlito embellecido, la manera en que se relamen el pelamen sin hacerse ascos más que una vez al día ( joder!!! Una!!!, pero en verdad asquerosa!!!), la agilidad de sus miembros y el celo de sus hembras...

Comentando con una compañera de trabajo, Esther para más señas, lo buenas que están las frutas y verduras cultivadas por uno mismo, me he enterado de que es posible injertar una rama de cerezo, por ejemplo, en un tronco de manzano, obteniéndose de las misma raíces por un lado cerezas y por otro manzanas ( sacrílegio!!! que pensará mi buen amigo Kato Kiyomasa de todo esto??? Él, que se inmoló en nombre del cerezo!!!). Esto me lleva a pensar que me voy a injertar una pata de gato en una pierna para obtener algo de agilidad y, si me lanzo, me injerto también una cola justo arriba del ano para ser como SonGoku. Simepre he considerado al gato como mi animal totémico y a la trucha como una basura innombrable sólo apta para reemplazar a mis baquetas cuando me las olvido ( la última vez acabó el local perdido de trucha y casi me echan del grupo, pero he prometido que no lo volveré a hacer más).

Ahora mientras maquino más cosas, estoy intentando injertar un apio en un cactus, pero este último está haciendo pucherossssss

Monday, February 14, 2005

Mar y más agua

Acabo de llegar a Barcelona desde Palma. No ha resultado tarea fácil ya que el mar y los estómagos de mis compañeros de viaje se me han puesto en contra. La verdad es que estoy hasta los huevos de este trajín infame, de un lado para otro de vez en cuando y siempre con la misma chaqueta, ahora me bajo de un taxi, ahora insulto a un viejo amigo el cuál me quería mucho pero no más. Voy a acabar leyendo el capitán trueno, esta noche, de manera compulsiva.