Tuesday, February 22, 2005

Injerto de gato

Siempre me han gustado los gatos, no para tenerlos en casa sino para verlos en casas de otros, por eso del pelo y las eyaculaciones malolientes de los que no están castrados. Sus misteriosas facciones, su mirada vacía de chorlito embellecido, la manera en que se relamen el pelamen sin hacerse ascos más que una vez al día ( joder!!! Una!!!, pero en verdad asquerosa!!!), la agilidad de sus miembros y el celo de sus hembras...

Comentando con una compañera de trabajo, Esther para más señas, lo buenas que están las frutas y verduras cultivadas por uno mismo, me he enterado de que es posible injertar una rama de cerezo, por ejemplo, en un tronco de manzano, obteniéndose de las misma raíces por un lado cerezas y por otro manzanas ( sacrílegio!!! que pensará mi buen amigo Kato Kiyomasa de todo esto??? Él, que se inmoló en nombre del cerezo!!!). Esto me lleva a pensar que me voy a injertar una pata de gato en una pierna para obtener algo de agilidad y, si me lanzo, me injerto también una cola justo arriba del ano para ser como SonGoku. Simepre he considerado al gato como mi animal totémico y a la trucha como una basura innombrable sólo apta para reemplazar a mis baquetas cuando me las olvido ( la última vez acabó el local perdido de trucha y casi me echan del grupo, pero he prometido que no lo volveré a hacer más).

Ahora mientras maquino más cosas, estoy intentando injertar un apio en un cactus, pero este último está haciendo pucherossssss

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