Tuesday, October 23, 2007

Maketos? Ecuatorianos? La inmigracion en el País Vasco (I)

En Euskadi, la tasa de inmigración extranjera es sensiblemente inferior al resto del estado español, este índice se situa alrededor del 3% de la población cuando en el resto de la península se están alcanzando cotas que llegan al 10 y 11% en comunidades como Cataluña y Madrid. Desde el gobierno vasco se dan diferentes razones para explicar este hecho: la condición de Euskadi como zona altamente industrializada y por lo tanto la necesidad de una mano de obra altamente especializada, el efecto uimán que ejercen capitales mucho más populares entre los inmigrantes (que ya cuentan con redes de asistencia y de apoyo mutuo) como podrían ser las ya citadas barcelona y madrid, etc... Sin embargo, y con una seria ausencia de autocrítica, se tiende a obviar la situación de conflicto que se vive en la zona. Una situación de conflicto que afecta a todos los niveles y que se vertebra alrededor de un tipo de enfrentamiento de carácter étnico, cosa que en contadas ocasiones se pone de manifiesto desde las instituciones, más empeñadas en ofrecer un tipo de discurso totalmente divorciado de la realidad vasca y centradas en difuminar deliberadamente la base del problema.

El aranismo

El movimiento nacionalista vasco surge a principios del siglo XX por varias razones fundamentales. Una son las guerras carlistas, movimiento eminentemente conservador y reccionario que se vió derrotado por el estado liberal a finales del siglo XIX y que halló en el país vasco una vía de escape a través del integrismo católico del aranismo. Otra será unas reacción frente a un endurecimiento del centralismo durante el proceso regeneracionista español posterior a la pérdida del Imperio en 1898, el cual implicará la percepción de que dentro del proceso modernizador de las naciones es inevitable que se pierdan ciertas características propias de las regiones en función de un proceso homogeneizador de la sociedad, como dijo Unamuno: “El vascuence se extingue sin que haya fuerza humana que pueda impedir su extinción, muere por ley de vida [...] En el milenario euskara no cabe el pensamiento moderno; Bilbao hablando vascuence es un contrasentido.” Otra más, y ésta es la que nos atañe será la dura reacción de un sector de la sociedad vasca a la fuerte ola de inmigración del resto de la península hacia una zona en proceso de industrialización como era Euskadi, reacción que se vertebró alrededor de una figura de carácter mesiánico1, Sabino Arana Goiri.

Sabino Arana es el fundador del partido nacionalista vasco, de orígenes carlistas y perteneciente a una acomodada familia vizkaina, pronto se volcaría en la colosal tarea de darle a su patria o “matria”2 una forma que encajara con sus propios ideales, una historia que proporcionara mitos fundacionales, una bandera, un himno, todo los elementos formales de una nación de principios del siglo XX.

La ideología aranista descansa sobre tres pilares básicos: la lengua, la raza y la religión católica. Con semejantes planteamientos teóricos es de prever que las tesis aranistas no fueran un modelo de integración para el extranjero, más bien una reacción contra él; una reacción contra el “extranjero” peninsular, pobre y con tendencia a la politización de habla castellana, el maketo en la dialéctica aranista que había que extirpar de la tierra vasca. El racismo más recalcitrante se encuentra en la misma fundación del movimiento nacionalista vasco.

Maketo tiene su origen en el vocablo “macuto” o “maco”, que uno de las dos formas lo ha oido, para referirse a un paquete hecho con forro de tela y que se echaba al hombro para transportar la ropa personal o, en su caso, mercancias; y que portaban muchos de los meseteños que como temporeros se acercaban a trabajar en las minas de Cantabria y Encartaciones. Del uso de este “paquete”, como se le conocía al atado en tierras de Castilla, vino el término maqueto, en un primer momento en tierras de Cantabria y zona minera de Encartaciones. para pasar posteriormente de esta comarca vizcaina, fácilmente, al Bilbao de aquel entonces, cuna del primer nacionalismo vasco, como término excluyente e insultante.

Muchos de los defensores de Arana, cuya ideología se encuentra absolutamente vigente dentro de ciertos cuadro del partido nacionalista vasco, justifican las tendencias racistas y etnicistas de Arana enmarcándolas en el pensamiento vigente de la época, relacionándolas con el romanticismo alemán de finales del siglo XIX y con las teorías darwinistas tan en boga en el momento. Se nos pretende hacer creer que dado los diferentes enfoques propios de cada época el aranismo simplemente sige una corriente de carácter general en el occidente europeo. De ésta forma podemos llegar a leer aberraciones del tipo: “Arana no defendía nada que no defendieran naciones tan desarrolladas como la inglesa” .

Recordemos el carácter terriblemente racista de la sociedad inglesa de finales del s.XIX, la cual era capaz de dejar morir a miles de irlandeses importando sus patatas en momentos de terrible hambruna en 1855 o la política de segregación
efectiva en la “Joya de la Corona”. Volviendo al aspecto romántico del nacionalismo vasco,
puntuaremos que se trata de una tendencia particular dentro del imaginari romántico y que semejantes planteamientos provocaron 50 años más tarde uno de los episodiios más vergonzosos y denigrantes para la raza humana de toda la historia de la civilización.

Y volviendo a los maketos, las condiciones de trabajo para estos desarrapados castellanos (principalmente de Castilla la Vieja) eran muy duras y pronto surgió un fuerte movimiento socialista entre las filas de estos inmigrados que se veían hostigados por patronos y nacionalistas; el socialismo, ideología nueva y de reciente introducción en España sirvió de plataforma para que todos estos obreros de bajo calibre se organizaran y comenzaran una lucha por unas mejores condiciones de vida. No poseemos datos fiables sobre la cantidad de inmigrantes que llegaron a Euskadi procedentes de Castilla en el último cuarto del XIX pero el número debío ser considerablemente alto. Los abertzales actuales más radicales consideran este proceso migratorio como una maniobra orquestada por razones políticas con la intención de exterminar la cultura vasca y sustituir a la población por habitantes de extracción castellana. La pirueta histórica llega a comparar el caso con la invasión y colonización de las Canarias a finales del siglo XV, cuando dicho proceso acabó casi totalmente con la población guanche aborígen, realizando una instrumentalización de la historia que será una constante en la ideología sabiniana.


El nacionalismo vasco pronto presentó una otra opción para los propios obreros “de blusa” euskaldunes ofreciendo una alternativa también al sistema burgués a través de unas aspiraciones de tipo comunitario o “pseudo-comunistas” basadas en un pasado mítico de la sociedad vasca en la cual el igualitarismo era la base de las comunidades montañeras de la zona. Este pasado mítico, construido minuciosamente por Arana, representa a una sociedad en estado de gracia, donde todos sus habitantes viven en condiciones de igualdad en un sistema político de tipo republicano y asambleario. Uno de los objetivos de Arana es una vuelta a ese status quo dorado. Arana aparecerá como un mesías para llevar a su pueblo de vuelta al paraíso terrenal. En ese paraíso tendrán cabida otras etnias, vemos en este fragmento la dureza con que Arana se referirá a los maketos socialistas:



"En religión ¿qué establece aquél? Oficialmente, ninguna. Respecto de patria, ¿a qué aspira el socialismo? A la abolición de fronteras. Un solo estado universal. ¿En qué se diferencia esto del programa de los demás partidos? En nada. Sin embargo, hay una diferencia, por la cual dichos partidos le superan al socialismo en antivaskonismo, y es la de que aquellos pretenden separarnos de nuestros hermanos de allende el Bidasoa y el Pirineo. Los euskerianos de blusa, los verdaderos hijos de nuestra raza ¿habían de unirse con la hez del pueblo maketo, corrompido en sus ciudades, degradado en sus campos? Lo que es extraño es que haya un solo obrero euskeriano entre los socialistas. Porque si realmente aspira a destruir la tiranía burguesa ¿dónde mejor que en la realización del nacionalismo, que es la doctrina de sus antepasados, la doctrina de su sangre?
¿Por qué los obreros euskerianos no se asocian entre sí, separándose completamente de los maketos? ¿No comprenden que si odiosa es la dominación burguesa, es más odiosa aún la dominación maketa? Pero déjense de ideas socialistas, que son anticristianas y antivaskongadas. Que para que la justicia e igualdad se realicen en la sociedad bizkaina no es preciso recurrir al socialismo.
Lo que sí podemos es plagiar una celebérrima frase: "el maketo, ¡he ahí el enemigo!"

ARANA, S. "Nuestros moros", Bizcaitarra, 17 de diciembre de 1897.


Como podemos ver, las tesis de Arana asociarán socialismo con antivasquismo, opondrán maketo a euskaldún y harán una llamada a la doctrina de sus antepasados (sic), la supuesta comunidad igualitaria vasca como modelo alternativo de organización obrera exclusiva para trabajadores euskaldunes. La reacción nacionalista contra la industrialización del país también será en un principio muy marcada debido al fuerte carácter tradicional de las sociedades nacionalistas de extracción araniana, para más tarde ser abrazada por firmeza ante las ventajas económicas que reportaba para la región, añadiendo un nuevo hecho diferencial para con el resto de España. De ahí la propuesta para una alternativa organizativa de la fuerza de trabajo de carácter nacionalista, organizando las bases de trabajo desde una perspectiva exclusivamente nacionalista, un club únicamente para euskaldunes.

Sabino Arana planteará el movimiento de liberación como una lucha de razas, un enfrentamiento directo entre España y Euskadi. Y el legado aranista se considera intocable en algunos círculos del poder en Euskadi.
Desde luego Arana iría basculando desde una perspectiva totalmente irredentista a una más realista aceptando la realidad política del Reino de España y dando un golpe de timón hacia planteamiento más autonomistas, emulando la política de la Lliga Regionalista de Cambó en catalunya y siguiendo así las directrices marcadas por los sectores más koderados del movimiento nacionalista (los llamados euskalerriacos, de extracción burguesa), sin embargo la exclusión social de los maketos seguiría siendo la misma.
Por otro lado, estos trabajadores mal pagados y sin derechos se hicieron indispensables para el despegue de la economía vasca y, mal que bien se fueron integrando en el corpus social de Euskadi.

1 Comments:

Blogger Pablo said...

Quería saber si este blog lo vas a seguir continuando, ya que me gustaría utilizar el mismo nombre "marlonrandom.blogspot..." para la creación de mi blog.

Vi que no tiene entradas desde hace años, por eso la consulta.

Desde ya, muchas gracias.

2:01 PM  

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