Me pierdo la fiesta
Mis compañeros de trailer van a tocar este fin de semana por partida doble. Yo no voy a poder estar allí de cuerpo presente pero si mi entidad astral que he decidido se llamará Pere Obach Moya-Vicens. Supongo que tocarán mucho y bien, porque así lo intentan y así debe ser... será como cuando te pierdes una fiesta y te quedas en casa a mirar noche de fiesta y sus gags de la cama o cuando quedas con una chica y tú no vas y tu móvil echa humo y te sientes un gilipollas.
Mientras, seguiré ensayando un poco con los flamantes Suite, con Robert de Carrots y Álvarito Pinball del cuál tengo una imagen que no deja de acosarme: le veo dándole besitos en el brazo a un mastodonte portero de gimnasio (brazo digno de verse) mientras yo intento regalarle un comic de Conan el bárbaro ( al pedazo de carne, que no a Álvaro que todavía dice que está con los cuadernos Rubio de caligrafía)... aún me paso por el afterhours ese buscando los restos de mi, ya reconstruida, napia y de paso algún que otro diente del Pinball. Gran noche aquella en la que conocimos a la hija del garbanzo gigante, la garbanza gigante y llorona. También Michael, el dealer más elegante del Raval, la pasó con nosotros.
Este sábado tocan los porteños ovni en el sidecar, presentando su flamante nuevo disco 1984, a medio camino entre tequila y los sexpistols, pasando por joy division y Maradona. Un pastel alucinante que si puedo no me voy a perder...
Mientras, seguiré ensayando un poco con los flamantes Suite, con Robert de Carrots y Álvarito Pinball del cuál tengo una imagen que no deja de acosarme: le veo dándole besitos en el brazo a un mastodonte portero de gimnasio (brazo digno de verse) mientras yo intento regalarle un comic de Conan el bárbaro ( al pedazo de carne, que no a Álvaro que todavía dice que está con los cuadernos Rubio de caligrafía)... aún me paso por el afterhours ese buscando los restos de mi, ya reconstruida, napia y de paso algún que otro diente del Pinball. Gran noche aquella en la que conocimos a la hija del garbanzo gigante, la garbanza gigante y llorona. También Michael, el dealer más elegante del Raval, la pasó con nosotros.
Este sábado tocan los porteños ovni en el sidecar, presentando su flamante nuevo disco 1984, a medio camino entre tequila y los sexpistols, pasando por joy division y Maradona. Un pastel alucinante que si puedo no me voy a perder...

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